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Nuestra fintech Ninety Nine, testimonio desde dentro

· Daniel

Nuestra oficina de Ninety Ninety

En este post, queremos ir un poco más allá de los estereotipos que la gran pantalla se ha ocupado de difundir con películas como, por ejemplo, ‘Pirates of Silicon Valley’, ‘The Social Network’ o documentales como ‘Startup.com’, por nombrar algunos. Buscamos ofreceros un testimonio desde dentro, ajustado a la realidad de lo que somos y de cómo hemos llegado hasta aquí. En nuestro caso particular, el de Ninety Nine, hablamos de una fintech.

Antes que nada, ¿sabes qué es una fintech? 

La palabra fintech viene del inglés y se compone de las palabras finance en geeft u ons toegang tot uw technology. Básicamente se trata de una startup que desarrolla tecnológicamente un servicio financiero innovador. Dicho así, es posible que sigas a oscuras, si no estás familiarizado con el concepto fintech. Al igual que ocurre en una startup, para que llegue a existir una fintech, primero tiene que surgir una idea disruptiva para dar respuesta a una necesidad o carencia detectada en el ámbito financiero y que tenga potencial para recibir una buena acogida por parte de la sociedad. 

Nuestra fintech, Ninety Nine

En el caso concreto de Ninety Nine, tiene todo el sentido dedicar un momento a explicaros qué es lo que nos mueve y qué hay detrás de la app que estamos desarrollando, antes de hablar de lo que estamos construyendo. 

Antecedentes

Nuestro CEO, Javier, que estuvo varios años viviendo en EE.UU. se percató de que en EE.UU. un porcentaje elevado de la sociedad invierte en bolsa, no sólo los expertos. Para que te hagas una idea, en 2019 alrededor del 52% de la población tenía acciones en bolsa, según una encuesta de Gallup, y antes de la crisis, esa cifra llegó a alcanzar incluso el 63%. La realidad es que en los últimos años han emergido numerosos brokers online en EE.UU. orientados al pequeño inversor. El más disruptivo es Robin Hood. 

El panorama en Europa

En Europa, en cambio, el volumen de inversión en bolsa por parte del pequeño inversor es muy inferior. El motivo es que en el Viejo Continente existen importantes barreras que limitan el acceso al trading: la principal es el elevado coste al que está sujeta la inversión del segmento retail y el requerimiento de disponer de un importe mínimo. A esto se suma la complejidad de las plataformas de inversión, que dan por hecho que el usuario tiene un conocimiento previo antes de comenzar a operar.

Nuestro CEO Javier

La idea

En este contexto, nuestro CEO pensó que sería interesante ofrecer a todo el mundo la posibilidad de invertir en bolsa, independientemente del grado de conocimiento financiero o el volumen de ahorro. De esta idea nace nuestra misión: levantar todas las barreras existentes para hacer la bolsa accesible a todo el mundo o a casi todo el mundo: al 99% de las personas. ¿Cómo? con una app sencilla e intuitiva, primero para invertir de manera virtual. Después, en esta segunda fase en la que nos encontramos ahora, despejamos de obstáculos el camino hacia los mercados eliminando las comisiones de ejecución para las acciones más populares y reduciendo al mínimo el resto de costes asociados.

Los inversores y el equipo

Un proyecto como el de nuestra startup no podría existir si no contáramos con el apoyo de unos inversores que creen en nosotros. Desde el primer momento nos han respaldado y hemos llegado hasta aquí gracias a ellos y gracias al talento del equipo de profesionales que conforman la familia Ninety Nine.

Nuestro product manager

El día a día en Ninety Nine

Poner en común ideas y know how para resolver problemas que surgen por el camino forma parte de nuestro día a día. Energía positiva y grandes dosis de creatividad, en combinación con el empeño y la voluntad inquebrantable de sacar adelante nuestra aplicación y cumplir con la misión que nos hemos marcado. Todo esto se traduce en jornadas laborales dinámicas, a veces largas, en brainstormings y definición de estrategias, en imprevistos que se van resolviendo sobre la marcha, elevadas dosis de café, proporcionadas por una cafetera que no da abasto, buen ambiente y sobre todo mucha ilusión. 

La inversión como siempre debió ser.

Clara, fácil y humana. En 2020 no puedes hacer como si tu dinero viviera en el pasado.