La renta fija y los diferentes tipos de deuda

· Daniel en Nivel medio

La renta fija la engloban productos resultantes de la emisión de deuda, que es una importante fuente de financiación, tanto para las empresas como para los Estados. Su rentabilidad suele ser más baja que la de las acciones y que los intereses que exigen los bancos a las empresas o países.

Ahora que ya hemos visto lo que es la renta variable, veamos también qué es la renta fija. La renta fija la engloban productos resultantes de la emisión de deuda, que es una importante fuente de financiación, tanto para las empresas como para los Estados. Su rentabilidad suele ser más baja que la de las acciones y que los intereses que exigen los bancos a las empresas o países. Por lo tanto, la emisión de deuda por parte de Estados o compañías les aporta financiación a unas condiciones más ventajosas que las que les ofrecen los bancos. 

Características de la renta fija frente a la variable

La principal característica de la renta fija es que las condiciones a las que el inversor adquiere el producto son fijas y se conocen por anticipado, antes de realizar la compra. Es decir, el inversor conoce desde el primer momento qué rentabilidad va a percibir, ya que es fija, además del valor nominal o el precio de compra, que en principio será el que recupere una vez haya vencido el producto. Los productos de renta fija son, en definitiva, diferentes tipos de deuda. 

¿Qué supone para el inversor ser propietario o tenedor de deuda frente al accionista?

El inversor de renta fija se convierte en acreedor de la empresa o del Estado, dependiendo del tipo de deuda que compre. En cambio, quien invierte en acciones pasa a convertirse en copropietario de una compañía, junto con el resto de accionistas. Esto quiere decir que el accionista se beneficia de manera directa de la rentabilidad de la empresa y, por consiguiente, también está expuesto a sus riesgos. 

En cambio, el bonista o propietario de algún producto de deuda está sujeto a un riesgo más controlado y no se ve vinculado directamente a los resultados de la compañía. La rentabilidad de la empresa de la que ha comprado deuda le interesa únicamente en la medida en que ésta cubra la deuda generada. Además, en caso de liquidación de la empresa, tienen prioridad. La Ley contempla que los bonistas recuperen su inversión antes que los accionistas.

Deuda pública o deuda soberana

La deuda que emiten organismos públicos, como Estados, regiones y otras Administraciones para financiarse se conoce como deuda pública o deuda soberana. Dentro de esta categoría encontramos las letras del Tesoro, los bonos y las obligaciones del Estado, que en el caso de España, se emiten al mercado bajo la supervisión del Banco de España. Se considera un producto de renta fija seguro, ya que el inversor cuenta con las garantías de un Estado. Por este motivo, la rentabilidad suele ser baja, o incluso negativa, para aquella deuda considerada como un activo refugio, especialmente en épocas de inestabilidad en los mercados. 

Deuda privada

Aparte de la deuda pública o deuda soberana, está la deuda privada, que es la que emiten las empresas para financiarse. A esta categoría pertenecen activos de renta fija como los pagarés, los bonos y las obligaciones de compañías privadas, entre otros. 

Tipos de vencimiento 

Dentro de la renta fija, encontramos productos con diferentes vencimientos. Está, por un lado, la renta fija a corto plazo, y que fundamentalmente se compone de letras del Tesoro y pagarés de compañías, con vencimientos que no superan los 18 meses. El riesgo que conllevan es inferior al de la deuda a medio y largo plazo, y por este motivo su rentabilidad es menor. Además, su grado de liquidez es elevado. Por otro lado, está la renta fija a medio y largo plazo, categoría a la que pertenecen activos como los bonos y las obligaciones tanto públicas como de empresas privadas. El riesgo que lleva asociado la deuda a medio y largo plazo es superior, por lo que tienen una rentabilidad superior. 

Precio y rentabilidad en la renta fija

La rentabilidad de la deuda, tanto privada como pública, depende en gran medida de la calidad crediticia. Es decir, cuanto menor riesgo de quiebra tiene una empresa o un Estado, mayor es la calidad crediticia y más elevado es su precio. En cambio, la rentabilidad es menor. A la inversa, cuando el riesgo de quiebra asociado a un país o a una compañía es elevado, la entidad emisora tendrá que compensar al inversor pagándole una mayor rentabilidad a cambio de asumir ese riesgo, mientras que el precio del bono será menor. 

Qué factores afectan a la rentabilidad de un bono

Además de los factores de riesgo de quiebra que intervienen en la determinación del precio y la rentabilidad, influyen otros factores como la evolución de los tipos de interés o la situación de los mercados. Cuando, por ejemplo, se produce una variación en los tipos de interés y éstos aumentan, la rentabilidad del bono tiende a disminuir. 

Riesgos de invertir en renta fija

A pesar de que las inversiones en renta fija conllevan un riesgo menor que las de renta variable, como hemos visto, puede producirse una disminución de su valor, en función de las fluctuaciones del mercado y la situación económica a nivel global. A esto se suma el riesgo crediticio o de quiebra y el riesgo de liquidez. El riesgo de liquidez, se refiere a que existe la posibilidad de no encontrar una contrapartida que compre el activo, en el momento en el que el inversor lo quiera vender. Los plazos de madurez pueden suponer un factor de riesgo adicional. A mayor vencimiento, mayor riesgo para el inversor. 

Renta fija, perfiles de inversión 

El inversor de renta fija suele tener un perfil conservador. A menudo, tiene mayor interés en preservar su capital que en percibir una elevada rentabilidad. Es decir, está dispuesto a renunciar a un beneficio mayor, a cambio de invertir en un producto más seguro. 

 

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